EVALÚAN RIESGOS DE LA LAGUNA PARÓN

Según el  estudio titulado “Evaluación de riesgo por aluvión en la subcuenca Llullán-Parón en la provincia de Huaylas en Ancash”, se revela que, en un escenario extremo, se registraría una avalancha proveniente del glaciar Hatunraju, que impactaría directamente en la laguna Parón generando un oleaje que erosionaría el dique natural de la laguna, causando la liberación  de agua que afectaría a la  ciudad de Caraz y centros poblados aledaños ocasionando pérdidas estimadas en más de S/ 300 000 000.

Ese posible escenario ha sido estudiado por los científicos del Inaigem, aplicando el método de modelamiento numérico computarizado en la unidad hidrográfica Llullán-Parón, considerando una avalancha con un volumen de 136 000 m3, que impactaría Parón, causando la liberación de un volumen de agua superior a los 18 000 000 de m3 y un flujo de detritos (aluvión).

Al respecto, Juan Carlos Torres especialista en glaciares, destacó la importancia de realizar una evaluación de riesgo por aluvión en cuencas glaciares, como el caso de Llullán-Parón, pues esto permite conocer los niveles de potenciales peligros en la zona y plantear recomendaciones preventivas para mitigar los riesgos generados por aluviones que puedan afectar, directa o indirectamente, la infraestructura física, cultivos y carreteras, entre otros. “Esta evaluación servirá además de instrumento para la toma de decisiones por parte de las autoridades regionales y/o locales”, refirió.

Asimismo, indicó que los resultados de la mencionada investigación fueron entregados a las autoridades de la provincia de Huaylas, y recomendó que debe socializarse a fin de impulsar la sensibilización sobre la gestión de riesgos de desastres en la comunidad.

En esa línea, manifestó que se realizará el seguimiento correspondiente para que las autoridades regionales y/o locales planteen y ejecuten las medidas de mitigación necesarias orientadas a la reducción de los riesgos en la zona estudiada.

La investigación fue realizada por un equipo técnico multidisciplinario liderado por un evaluador de riesgo y conformado por geólogos, geógrafos, civiles, meteorólogos, sociólogos, economistas, ambientalistas, entre otros profesionales; y se desarrolló en cuatro etapas.

La primera etapa consistió en la determinación del peligro, netamente en el campo donde se realizó el cartografiado geológico, geomorfológico y geotécnico, sumado al mapa de pendientes a escala 1/25000. La segunda fase, comprendió el análisis de vulnerabilidad de los elementos expuestos presentes a lo largo de la subcuenca (población, viviendas y estructuras importantes que puedan ser afectadas). El cálculo y control del riesgo corresponden a la tercera y cuarta etapa, respectivamente, en las cuales se plantean las medidas estructurales y no estructurales que serán ejecutadas por las autoridades competentes.