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¿El cóndor pasa se inspiró en Ancash?

Cuando oímos hablar de «El Cóndor Pasa», muchos pensamos en la famosa melodía; pero no imaginamos que esa célebre pieza musical de don Daniel Alomía Robles, tal como la conocemos es solamente parte de una obra más amplia, más completa.

El gran éxito que alcanzó «El Cóndor pasa» se debió a que rompió con el esquema de todas las obras teatrales que se presentaban en aquel entonces. La acción está ambientada en la mina «Yapac», ubicada en la serranía del Perú, donde se denuncia la explotación y abuso que viven los trabajadores por parte de los extranjeros dueños de la mina.

El personaje principal es Frank, un obrero minero que es hijo de una india (María) y de uno de los dueños de la mina (Mr. Mc King), quien se rebela ante la injusta situación de su raza materna y de su condición de mestizo:

Yo también sufro cuando me llaman Frank como a gringo, y me digo ¿por qué me llaman Frank, por qué no soy el indio Francisco, por qué no tengo el pelo oscuro y fuerte como todos lo indios, por qué en mi cerebro hay estas ideas que no se conforman a vivir ocultas sino que quieren salir como proyectiles para matar y destruir?… ¡Indio rubio, indio rubio soy!

La obra es muy hermosa y dura aproximadamente una hora.
En medio de la acción dramática, se habla de un caserío aledaño a la mina, Sacracancha. La idea general es que «El Cóndor Pasa» está ambientada en Cerro de Pasco, pues en 1913 se empezaba a desarrollar la minería en ese lugar a cargo de la «Cerro de Pasco Mining Company», que luego se transformaría en la «Cerro de Pasco Cooper Corporation».

Nosotros lanzamos otra teoría. Mucho antes de que la «Cerro de Pasco…» abra sus operaciones mineras, ya existía en nuestra zona la Compañía Minera «Anglo French» con su base de operaciones en Ticapampa. Como su nombre lo indica, los capitales de esa mina eran ingleses y franceses (al igual que los dueños de la mina Yapac de «El Cóndor Pasa»). En nuestra región, específicamente cerca de Chiquián, existen lugares con los nombres Yapac y Sacracancha. ¿Pudo ser posible que los autores hayan ubicado en nuestra tierra esta obra única del género musical andino?

De «Julio De la Paz», seudónimo de Julio Baudouin, se sabe poco. Nació en Lima y se crió en Buenos Aires. Pero de Daniel Alomía Robles sabemos que fue un gran etnomusicólogo. Él recorrió todo el Perú recopilando la música nativa. Hay dos canciones ancashinas que las recogió en 1897, una cuyas letras están en el Carnaval Huaracino:
Arrocito, bistecito
llapan cholo kunapak,
matipaka, papashipra,
llapn china kunapak.

 La otra es la muy popular canción «Cuculí madrugadora»:
De noche vengo a verte
cuculí madrugadora,
porque de día no puedo,
encanto de mi persona...

Ahora bien, ¿pudo darse el caso de que Daniel Alomía Robles haya estado por estos lares y haya sugerido a Baudouin los nombres de lugares que pudo recorrer en sus andanzas musicales? Está abierta esa posibilidad. Pero al margen de estas disgregaciones invito a los seguidores y quienes lo leen, apreciar en toda su inmensidad «El Cóndor Pasa», pues la obra original ha sido reconstruida por ese gran etnomusicólogo que es mi hermano mellizo, Lucho Salazar, y su párcero Mario Cerrón.

* José Antonio Salazar Mejía es doctor en Educación. Se desempeñó como profesor universitario en Huaraz y Lima, así como en distintos colegios. Hoy es director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Áncash, desde donde promueve la revalorización de nuestras riquezas y tradiciones.

 

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