Jorge Zavaleta Alegre

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Hoy más que nunca los museos están en el centro de las problemáticas culturales, sociales y económicos de la sociedad contemporáea, advierte la Unesco.

Hace tres años, en La Habana, después de intenso debate sobre el desarrollo de la Cultura de América Latina y el Caribe a través de políticas y poéticas de la museología, todos los asistentes coincidieron que hoy más que nunca, los museos están en el centro de las problemáticas culturales, sociales y económicas de nuestra sociedad.

Teniendo en cuenta esta filosofía de acción para impulsar la Educación, las poblaciones y comunidades del Perú, particularmente las que están al pie de la Cordillera Blanca, en los Andes del Noreste, vienen impulsado el Museo Municipal de Caraz, capital de la provincia de Huaylas, donde las investigaciones y hallazgos del Pre Incanato, pueden variar los horizontes de la investigación que solo se ha concentrado  en  Chavín de Huantar y el Valle de Conchucos, debido al  esfuerzo de la población de Chacas  y la  fundación del ejemplar  sacerdote italiano Hugo De Censi, guiado por la literatura y la obra que dejó Antonio  Raimondi en su largo peregrinaje por los pueblos del Perú.

Este nuevo  horizonte, nos  explica el  investigador del Callejón de Huaylas, Hernán  E. Osorio  Herrera, quien ha vivido muy de cerca los estragos de sismos y terremotos, donde  el cambio climático ha reducido el turismo de aventura y ha intensificado la preocupación por las  fuentes  de agua. El acelerado  deshielo de los nevados, empezando por El Huascarán, por ejemplo, con 6,766msmm, han sepultado decenas de miles de seres  humanos y todo signo de vida.

Osorio  Herrera, poeta, escritor, periodista, con experiencia en economía y finanzas desde el Banco de la Nación (entonces caja de ahorro y cosignaciones) fundó  en los sesenta Radio Claridad, un modelo de comunicación que  instituyó programas con participación de los más destacados profesionales,comuneros  y autoridades locales, estudiantes de los colegios «2 de Mayo» y «Santa Inés», llegando a constituir  un tácito movimiento cívico por el  turismo  y el desarrollo social.

En su reciente libro, nos ofrece  «la historia de un ayer que se abrió en febrero de 1929. Es una especie de leyenda que siempre he querido contar pero temía desvelar abiertamente su añeja figura, porque para hacerlo, tenía que traer a mí sin permiso, los espacios que ocupé con mis primeros amigos de infancia: Niños y adultos indios que vivían en las tierras que entonces tenían mis padres».

Es una recopilación de toda la información que recibió «de  boca de mis amigos indios que me la entregaron como los cuentos de sus abuelitos”. «Versiones que lasguardé por recomendación especial de mis padres, QEPD»   

Eduardo Osorio nos ofrece la historia del nacimiento de la Cultura Wáyllash escondida pero viva, en la mente de sus descendientes. El Wáyllash; guarda en su corazón todo lo aprendido y, adora sus guacas, edificios, “señales” y costumbres; con la venia del saludo y el camino que su Tiempo le otorgó. Explica  que aprendió de las poblaciones  de las cordilleras  sus costumbres, como  el saludar el amanecer y anochecer de cada día y la belleza imponente de sus cumbres. Asimismo,  a respetar sus grandiosas guacas y edificios, sus Tok’ápus, Kíllk´has, Kípus y Yupanas; y sus silentes Chullpas techadas con enormes lajas de piedra sobre soportes verticales de corpulento granito “construidas” con el apoyo de la Tita K’ág’tsa que “arreaba” las piedras para colocarlas en el lugar designado y; las Yupínq’úná -señales, huellas y marcas-, dejadas por el dios de su veneración considerada “sagradas”. 

EL MUSEO  DE HUAYLAS
El Concejo Municipal de Caraz recibió de Hernán Eduardo Osorio Herrera el Inventario de Donativos; Restos Arquelógicos Bienes Culturales al Museo Arqueológico de Caraz, según indica el documento firmado por el secretario municipal, Víctor Toscano Leiva.

«En   la gestión Edil del Dr. Bernardino Villegas R., se concretó mi anhelo de otorgarle a Caraz un Museo Arqueológico que realce la Cultura Wáyllash -jamás tomada en cuenta- que nos pertenece.  «Para tal efecto, doné mi colección particular consistente en 735 objetos arqueológicos más 18 fotos murales (paisajes de nuestra región) para integrarlos en el Museo», precisa Osorio  Herrera. 
Posteriormente, en la gestión municipal del Dr. Fidel Broncano Vásquez, se donaron ocho objetos hallados en la tumba de ICHIK NUNA (hombre pequeño de 18 centímetros y medio) que había obsequiado a mis hijos, y ellos al Museo Municipal que llevaba mi nombre; honor que agradecemos.  

* Jorge Zavaleta Alegre es caracino, licenciado en Pedagogía y Periodismo por la Universidad Nacional de Trujillo. Periodista especializado en Economía, Ciencia y Tecnología. Es corresponsal de medios escritos de Madrid, Italia y Sudamérica.

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