El triste papel de la empresa y su prensa

Durante años desde la pequeña tribuna de Prensa Ancashina hemos denunciado el mal accionar de la prensa de Lima que, infelizmente, es la que influencia a nivel nacional sobre temas socioeconómicos y políticos. A su acostumbrada parcialización a favor de una economía contraria al bienestar general, con sus respectivas organizaciones y personajes, lo que en estos tiempos confirmamos es su sometimiento a los objetivos más innobles de las grandes empresas.

El descarado financiamiento de las grandes empresas de la Confiep a partidos y candidatos que luego en el Congreso o en el Ejecutivo les devolvieron el favor para seguir enriqueciéndose a costa del dinero de la gente, debería ya tener una sanción incluso de prisión efectiva. El más claro ejemplo de este sucio financiamiento ha sido el de la constructora brasileña Odebrecht, que repartió dinero para las campañas a tutilimundi, a derechas e izquierdas, para asegurarse de que cualquiera que llegase al poder les devolviera la ayudita con contratos de obras millonarios.

Pero si hablamos de empresas peruanas 17 de ellas apoyaron la candidatura de Keiko Fujimori en 2011 con más de 4 millones de dólares, de acuerdo a información fiscal. Y es que el apoyo, además de no ser gratuito, supuso la distorsión de noticias y la tergiversación de las informaciones en múltiples oportunidades para engañar a la población a través de sus medios de comunicación. El más clásico recurso, el de llamar a todo aquel que se oponga a sus movidas mercantilistas, de chavista, comunista, reptiliano, illuminati, satanistas, etc.

El caso más llamativo es del Grupo Romero, dueño de Credicorp, que entregó a la campaña de Keiko 3.65 millones de dólares, mientras que Vito Rodríguez, del Grupo Gloria, le aportó USD 200 mil. Asimismo, diversas empresas de la Confiep aportaron con USD 1’250,000 con el temor que Humala llegue al gobierno, entre ellas mineras como Buenaventura y Volcan, Alicorp, y la constructora Graña y Montero.

El filo fujimorista de Kuzcynski también fue otro de los engreídos del “gran” empresariado. El Grupo Romero le dio 650 mil dólares para su campaña del 2016. El Grupo Gloria le entregó 200 mil dólares para el mismo propósito. Mineras y AFPs también fueron caritativos con este señor acusado por lobista.

Y como dijimos, esta inversión no fue gratuita. Fuerza Popular en el Congreso buscó eliminar octógonos para favorecer los productos de Gloria y del Grupo Romero. En más de una ocasión, FP intentó retrasar y modificar la ley de alimentación saludable, cuyo fin era establecer el etiquetado de octógonos y advertir sobre el contenido dañino en algunos de los productos procesados del Grupo Romero y Gloria.

La prensa, su brazo político. Que la justicia le haya llegado a las grandes empresas parece desatar una ofensiva contra los fiscales anti corrupción. Qué coincidencia que hayan dado libertad tan rápidamente a los árbitros –abogados de muchas de estas empresas- que favorecieron a Odebrecht en perjuicio del Perú por cientos de millones de dólares. Qué raro que hayan liberado a la ex candidata Fujimori. Qué raro que en sus radios, diarios y canales de tv. el cuestionamiento a los fiscales Vela y Domingo Pérez se acentúe. En síntesis, Confiep y corrupción son dos términos que cada día se asemejan más. Y entonces, como dijo C. Hildebrandt, “que estos empresarios no nos hablen del futuro de la patria. Cuando lo hacen, el lavabo nos llama, el inodoro nos espera”.

Finalmente, debemos tener mucho cuidado con las informaciones que sobre política y economía suelta la prensa de Lima. Miren no más el show que arman alrededor de la excarcelación de la jefa de FP, miren la novela de victimización que recrean con las hollywoodenses lágrimas de su marido Mark Vitto. Recuerden que esos medios de comunicación se mantienen gracias a la publicidad de estas empresas que recibieron beneficios con Fujimori en los 90s y que hoy financian la campaña de la hija. No se dejen sorprender. Por eso es urgente transparentar las fuentes de financiamiento electoral. Ello evitará el ingreso de fuentes ilícitas de dinero, pero también pondrá límite a la intervención oculta de ciertos personajes como las cabezas de los grupos Credicorp o Gloria, cuyo poderío económico les hace creer que están por encima de la ley.