Recuay, pórtico del Callejón de Huaylas

Por Jacinto Lugo Robles, colaborador.

Saliendo de la ciudad de Lima pasamos por la provincia de Barranca y nos internamos en el valle de Paramonga por la derecha de la Panamericana Norte, para iniciar cuesta arriba nuestro camino hacia la ciudad de Recuay.

Después de haber recorrido un promedio de cinco horas, nos encontramos al inicio de las dos cordilleras y la inmensa laguna de Conococha cuyo brillo resplandece con la luz de la luna y el reflejo de la cordillera blanca que le rodea y el matiz de la oscura cordillera negra.

Continuando la ruta, ya dentro de la provincia de Recuay, apreciamos la laguna de Conococha de donde nace el río Santa, que discurre sus aguas ante la apasionante mirada de sus hijos, visitantes y extranjeros por las amplias y estrechas quebradas que dan inicio al nacimiento del Callejón de Huaylas.

Situados entre las dos cordilleras y la laguna de Conococha (4.300 msnm), damos inicio a nuestro recorrido, tomando como guía permanente al seprential río Santa que discurre de sur a norte, en forma paralela a la carretera asfaltada. En sus riveras se encuentran ubicados bellos paisajes, caseríos, pueblos y ciudades con su propia idiosincracia y características rodeados del ichu, en cuyas quebradas y planicies se encuentran: Cátac, Ticapampa, Recuay, Huaraz, Carhuaz, Yungay y Caraz, para luego llegar al Cañón del Pato.

Recuay es la primera ciudad del Callejón de Huaylas, conocida por ello como “Pórtico del Callejón de Huaylas”. Conserva todavía, pesea la destrucción del terremoto de 1970, casas de estilo colonial; sus construcciones son sencillas a base de de adobe de barro. Las construcciones de las viviendas de los grandes señores de la época colonial, se caracterizan por sus añejas casonas, en su mayoría, son de dos pisos.

El estilo colonial que caracteriza a la ciudad de Recuay son sus estrechas calles, algunas de ellas aún se mantienen empedradas, con sus viviendas con ventanas y balcones de estilo colonial.

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