Desafíos del Centro Social Cotaparaco en sus 49 años

Por Abelardo Mendoza Huerta, colaborador.

Ad portas del 49 aniversario de fundación del Centro Social Cotaparaco (creado el 7 de Abril de 1940 ), afirmamos que solo la unidad y la fraternidad nos llevará por el camino de progreso de nuestro pueblo, como comunicador social siempre hemos dicho la verdad sobre los acontecimientos que se han suscitado con el tiempo en nuestra querida tierra.

Siempre hemos impulsado la práctica de la unidad y hemos apoyado para que el cotaparaquino aspire a que su institución muestre un claro ejemplo de unidad, que todo su esfuerzo así como su rigurosa organización se transforme en una herramienta eficaz para los fines de salvar la integridad y liderando juntos, darle un nuevo rumbo a nuestra institución, un nuevo horizonte, donde todas las fuerzas constructivas, todas las voluntades patrióticas nos convierta en un pueblo triunfador utilizando con sabiduría toda la riqueza que nos legaron nuestros mayores con generosidad, querer y amar a nuestra querida patria chica Cotaparaco.

Creemos que si todos deponemos actitudes mezquinas o egoístas y dejamos de lado las diferencias personales o de grupos que puedan existir en la institución, habremos logrado el buen entendimiento y comprensión entre nosotros que nos lleve a la verdadera unidad.

Los altos intereses que nuestro pueblo reclama están primero, nuestra juventud es la reserva moral y ella está obligada a asumir el reto que el tiempo y la historia exigen; la institución nos necesita a todos, desde ese punto de vista todos tenemos el deber de levantar la bandera de la victoria recordando a los que nos legaron esta gran institución.

Para nadie es secreto que el Centro Social Cotaparaco afronta una crisis institucional como nunca ha ocurrido, y eso ha divido a la familia cotaparaquina, corresponde a los dirigentes actuar con moderación y respeto a las normas estatutarias y los socios contribuir decididamente en la recuperación de la confianza y prestigio de la institución. Esto no debe ni puede envolvernos en convulsión social, tenemos suficiente valor para sobreponernos con valentía y enmendar errores.

El artículo completo en la última edición 169 de Prensa Ancashina.

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EDICIÓN IMPRESA 169

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