Conozca la ruta santa en Santo Toribio (Huaylas)

Por César Pinedo Bravo.

El papa Francisco, en su reciente visita al Perú, ponderó la figura de santo Toribio de Mogrovejo, el arzobispo de Lima que caminó por nuestra serranía, sufrió penurias y denunció los abusos de los que eran víctimas nuestros antepasados a manos de los invasores españoles.

Francisco resaltó de Santo Toribio esa labor evangelizadora y social que sirvió de ejemplo para futuras congregaciones religiosas. Durante una reunión en el Arzobispado, el Sumo Pontífice se dirigió a los obispos peruanos y exclamó “¡no tengan miedo de denunciar los abusos y los excesos, como hizo santo Toribio de Mogrovejo!”

Explicó que santo Toribio -que de 22 años de episcopado, 18 los pasó fuera de su ciudad -, fue “lo que hoy llamaríamos un obispo callejero. Un obispo con suelas gastadas por andar, por recorrer, por salir al encuentro para “anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, sin asco y sin miedo”.

“Sin miedo y sin asco se adentró en nuestro continente para anunciar la buena nueva…y no le tembló el pulso para denunciar los abusos contra las poblaciones originarias, como en 1585, cuando por ello excomulgó al corregidor de Cajatambo”…  enfatizó el máximo jerarca de la Iglesia Católica .

Santo Toribio y su paso por…. Santo Toribio

Las palabras del papa Francisco deben dar pie para que se tome conciencia de la importancia de la obra evangelizadora y social que desarrolló santo Toribio de Mogrovejo en nuestro país. Y para todo ancashino cobra una singular relevancia pues en su suelo se registró -de acuerdo a los testimonios recogidos por cronistas de la época y que se transmitió de boca en boca por los pobladores, siglos tras siglos- uno de los milagros más sorprendentes que se le atribuyen.

De acuerdo al libro “Santo Toribio, Memorias de mi Tierra”, de la profesora Graciela Bravo Mejía, , Toribio de Mogrovejo recorrió 40 mil kilómetros de territorio peruano, ganándose el apelativo de “rueda en continuo movimiento”, y realizó visitas pastorales a los diferentes rincones de su arquidiócesis.

Durante su peregrinación por el entonces Corregimiento de Huaylas (Callejón de Huaylas) donde llegó en dos oportunidades, en 1585 y 1593- se reportó su paso por Atún Huaylas, y por ende, por el pueblo que hoy lleva su nombre.

Según dicho material bibliográfico, estando en Huaylas, camino a Macate, santo Toribio pasó por los caseríos de Quecuas y Huayrán. Según la tradición oral, entonces una fuerte sequía arreciaba esos lares y conseguir agua suponía recorrer enormes distancias.

En esas circunstancias el monseñor llegó jadeante a una humilde vivienda en el barrio de Quecuas donde encontró a un niño a quien le pidió de beber. El muchacho sació la sed del viajero con un generoso mate de agua y aprovechó para contarle que el agua era muy escasa en esa zona, lo cual conmovió a Toribio, quien golpeó con su bastón el suelo y tras unas oraciones fueron apareciendo puquiales o fuentes de agua en todo el sector. Aquella noche Toribio pernoctó en Quecuas y al día siguiente prosiguió su viaje hacia Macate por la ruta de Rurin Ura.

Años más tarde, después de la canonización, los lugareños agradecidos por este milagro pusieron el nombre de Santo Toribio a la zona donde se ubican los puquiales, y construyeron allí una represa para almacenar sus aguas y una capilla en su honor.

Usted, amigo(a) lector (a) dese una oportunidad para conocer esta zona y sentir la energía espiritual por donde Santo Toribio estuvo y realizó uno de los más importantes milagros que se le atribuyen. Los efectos, según confesión de los visitantes, son marcantes. El distrito de Santo Toribio se encuentra a solo una hora y cuarto de la ciudad de Caraz.

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