Rapayán, un mundo por descubrir

Por Miguel Rubina Rodríguez, colaborador.

En distrito de Rapayán, en la provincia de Huari  (3,150 m.s.n.m.) guarda en su suelo un enigmático mundo de maravillas sin par, que ofrece al turismo grandes riquezas de valores culturales.

Su territorio accidentado lo rodean los cerros: Machay, Huauginayoc, Llauchijirca, Llincay, Condoramanán y Portuguez. Los ríos Marañón, Contan, Huancató y Ragraj recorren sus tierras y también los riachuelos de Allguragra, Llulluyacu y Parará, así como sus punas sembradas de las lagunas de Hijíncocha, Yanacocha, Tishgo, Susococha, Llihuán, Huegna y Challhuacocha donde abundan truchas y patos silvestres.

Su origen es preincaico y la ciudad fue fundada por los españoles en 1575. Esta prodigiosa tierra es famosa por sus restos arqueológicos de gran valor histórico que no se han estudiado ni inventariado por la Dirección de Cultura.

Sus fortalezas y sus andenes de hasta 6 pisos son realmente obras de gran admiración. Destacan: Uchumarca, Canicún, Cantumarca, Tactabamba, Cuchillayoc, Yagahuillca y Shucushragra que se encuentran a apenas medio kilómetro de la ciudad.

Rapayán fue creado como distrito el 16 de setiembre de 1952 por Ley No.11862. El colegio secundario “José María Arguedas” es semillero de la intelectualidad rapayana que alumnos de los anexos de El Porvenir, Viro, Tactabamba, Hijin,Gantumarca y Chunas acuden presurosos en busca de su preparación.

Este y otros artículos sobre los pueblos ancashinos que caminan en nuestra edición impresa.

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