Episodios que sacudieron al pueblo de Chacas

Por Estanislao Melgarejo Saavedra (+).

El furtivo cazador y el crimen que quedó impune

En los tiempos en el que el distrito de Chacas dependía de la provincia de Huari, a mediados del siglo 20, un furtivo cazador de venados solía apretar el gatillo de su destartalada escopeta frente a cualquier movimiento, para llevarse a casa la preciada presa del venado. Pero una vez el tiro le salió por la culata: asesinó a un campesino que recolectaba su leña, cometiendo de esta manera doble delito; homicidio y depredación del hábitat natural. El crimen quedó hasta hoy impune.

Lío de tierras: la dama potentada vs la modesta campesina

Esta pelea desproporcionada fue protagonizada por una dama potentada y una modesta campesina. La primera, festinando trámites judiciales, logra ganar el juicio.

Eran los tiempos cuando los jueces de Huari dictaban sentencias basándose en aquello de “Todo para los amigos y la ley para los enemigos”, y las gestiones de posesión de la propiedad en litigio estaban a cargo de un rankeado tinterillo, nada menos que el hijo de la dama adinerada.

Así se consumó este atropello contra la campesina, arrasando los maizales en pleno florecimiento, mientras la gente que observaba con horror se arrodillaba juntando las manos y pidiendo al cielo la justicia divina.

Tiempo después, esta mala señora de billete cosechaba papas en la otra orilla de su fundo, cuando de repente observó a lo lejos a unos corderitos en su incipiente pastizal. En seguida ordena al mayordomo la captura de los corderos y los manda a degollar delante de la dueña, sin escuchar las imploraciones de la modesta campesina (Ley del fuerte o Ley de la Selva).

Patarcocha y el viaje por las truchas

En aquellos tiempos cuando solo se conocía el bagre (la challhua), un reducido grupo de jóvenes chacasinos, auspiciado por el Sr. Coñi Aguirre, tomó la iniciativa de constituir una expedición que liderada por el profesor Gustavo Conroy Chenda, e integrada por Gustavo Loli, Jacinto Rincón, Lorenzo Melgarejo, e Israel Amez, emprenden un viaje inolvidable a la laguna de Llanganuco y, luego de una travesía de 4 días, ya al anochecer, hacen su aparición triunfal, trayendo consigo el preciado tesoro conteniendo 7 hermosos ejemplares de truchitas.

Asimismo se logró formar otra expedición para llevarlas a su nuevo hábitat: “Patarcocha”, una laguna tan fecunda en la que la reproducción de esta especie rápidamente se diseminó por los ríos y acequias. Entonces se podía pescar en el Río “Chucpin”, donde mi hermano Lorenzo, pescó una trucha de 60 cm. con el que preparamos a toda prisa y con asombro un cebiche, con limones del tamaño de una naranja, en un gran día que tuvimos la visita grata e inesperada de los profesores Gushta, Shatuco y Humberto Castillejo.

Este y otros sucesos que marcaron a la sociedad chacasina fueron algunos de los escritos que preparó Estanislao Melgarejo en vida, y que fueron publicados en la edición 163 de Prensa Ancashina.

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