Julia Campoblanco: A seis años de su fallecimiento

Por José Carlos Pariasca Pérez.

Exordio

Julita resbaló en su Piedra Lisa, se suspendió en el espacio y ligeramente emprendió raudo vuelo, llegando hasta la presencia de Tayta Dios. Tonada lastimera, las coplas del postrer adiós y la tristeza asediando nuevamente el recinto de nuestras hondas penas. Estación de llegada y la cofradía de compañeros que esperan su arribo: Pastorita Huaracina, Jilguero del Huascarán, Gorrión Andino, Juan Rosales Alvarado, Jacinto Palacios, Santiago Maguiña Chauca, Maximiliano Rosario Shuan, Alejandro Collas Paucar y un largo etcétera… «Bienvenida», le dicen.

Déjame contarte ancashino

Julia Campoblanco Virhuez nació el 13 de abril de 1950 en el distrito de Cajacay, provincia de Bolognesi, del matrimonio formado por Manuel Campoblanco Trejo y María Virhuez Sarazú. Al poco tiempo la familia emigra a Paramonga.

Su madre despierta en ella su pasión por nuestra música, las actuaciones en la escuela primaria desarrollaban su talento y definían su designio en la vida. Con apenas 8 años de edad graba su primer éxito «Mariposita maliciosa» con el soporte musical de la agrupación Lucero de Huandoy.

Escalera de la vida

Antes de conquistar el éxito, debía obtener la visa para transitar por ese mundo elegido: la ansiada calificación de artista profesional a través de una evaluación rigurosa por la Casa de la Cultura del Ministerio de Educación. Y con solo 13 años logra esa honorable distinción.

Conoce a Leoncio Gamarra Giraldo, «Gorrión Andino» y a Semilia Collas, e inicia su ascenso maravilloso al grabar con el legendario grupo «Los Jilgueros del Hualcán». En este sensacional LP se registraría el famoso pasacalle -himno para muchos- Amanecer Ancashino, de Luis Acosta Guerrero. Otros éxitos son Puente de Quilcay y La piedra lisa.

Afectivamente se haría conocida como «La Monalisa del folclor nacional» por su parecido, decían, con la famosa Monalisa de Leonardo Da Vinci, ocurrencia del señor Parodi, gerente general de la disquera Sono Radio.

Epílogo

Soportando estoicamente un severo cáncer al hígado nuestra querida Julia partió a la eternidad el viernes 26 de abril de 2013. Sus restos fueron enterrados en el cementerio Parque del Recuerdo del Callao. Meses antes, en el Gran Teatro de la Universidad de Ingeniería, Julia Campoblanco presentaba su último concierto por aquellos 50 años de trayectoria impecable, resaltando la riqueza de nuestra música. Paralelamente presentaba su última producción denominada Bodas de Oro, razón por la cual la revista Prensa Ancashina fue a visitarla a su programa radial para hacerle una nota.

Las campanas repican y conmueven el Sentimiento Ancashino. Y es que desde su partida, y en definitiva, es distinto aquel Amanecer Ancashino.

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