ORESTES CACHAY: El introvertido alumno que se convirtió en rector

Por:  César Pinedo Bravo
Fotos: Alex Minaya Martínez

El huaracino Orestes Cachay Boza nunca se imaginó que dirigiría la universidad más antigua de América. En algún momento ni siquiera pensó estudiar lo que estudió. Pero su esfuerzo y sacrificio -dignos de conocer – lo llevaron a ser el profesional exitoso que hoy es.  Nacido en 1950, en el barrio huaracino de Belén, tuvo como ejemplo de tenacidad a sus padres Manuel Cachay Segura y Angélica Boza, naturales de Celendín, Cajamarca, quienes emigraron a Ancash por mejoras laborales.

Durante su niñez y adolescencia no disfrutó como otros de los jolgorios que todo escolar tiene en sus horas libres. Alumno de los centros educativos Santa Elena, I.E. 330 y de la Gran Unidad Toribio de Luzuriaga, Orestes tuvo que sacrificar sus fines de semana para trabajar en el negocio familiar. “Mis padres eran comerciantes, teníamos un bazar, vendíamos ropa y otras mercaderías, y esos días eran los de mayor movimiento, la gente venía de otras provincias y había que atenderlos”, nos dice con aroma de nostalgia el ingeniero Cachay, quien además rememora: “en las vacaciones mis amigos del colegio se iban a Huacho, Chimbote, Trujillo, pero yo me quedaba apoyando a mis padres”.

P.A. ¿Cómo era el alumno Orestes Cachay?

O.C. Era tranquilo, estudioso, recuerdo que mis padres nos hacían un seguimiento de lo aprendido durante la semana, nos revisaban las tareas y nos evaluaban, y recibíamos castigos si salíamos mal, no podíamos salir de casa o nos daban un baño con agua fría.

Mi mamá mató un chancho para apoyarme con los estudios

Terminada la secundaria el padre de Orestes quiso que éste fuera a estudiar Docencia en Tingua, pero Orestes quería otra profesión que no había en Ancash: Medicina. En aquella época, don Manuel se ganaba los frijoles como taxista. Lo que ganaba no alcanzaba para solventar los estudios que Orestes anhelaba cursar. “Es entonces que mi madre, que criaba chanchos, gallinas y cuyes, vendió por 800 soles un cerdo que estaba destinado para otros fines, y me dijo: “acá tienes el dinero, vete a Lima a estudiar”.

“¿Administración, qué es eso?”

Orestes Cachay llegó a Lima con la intención de estudiar Medicina.  Pero cuando hacía la cola para matricularse en el examen de admisión de la Universidad Villarreal algo cambió. “Me desanimé al escuchar a unos muchachos decir que llevaban cuatro y cinco años postulando a Medicina y aún nada. Entonces pregunté que cuál era la última carrera creada y me dijeron “ciencias administrativas”, y allí postulé”, nos comenta. Tras ingresar a la Villlarreal, Orestes fue a Huaraz para celebrarlo con su familia, la que emocionada lo recibió creyendo que iba a ser un futuro galeno. “No estudiaré Medicina” –confesó Orestes. “¿Entonces qué estudiarás?”- le preguntaron. “Estudiaré administración”- respondió. “¿Administración, qué es eso?”- se inquietaron sus familiares.

Al año siguiente, en 1969, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a la carrera de Ingeniería Industrial, que graciosamente tampoco estaba entre sus planes ya que como primera opción de estudios había colocado Medicina y como segunda alternativa Odontología. Como no alcanzó el puntaje requerido se decidió por Ingeniería Industrial, la misma que le ha traído tantos éxitos.

Aquellos años de estudios, simultáneamente en dos universidades, Orestes los recuerda con reflexión. Significaron días de sacrificio, de introspección, y también de estrés y agotamiento en los que había que visitar a los familiares para que éstos lo ayuden y lo cobijen por unos meses, turnándose en diversas casas, acostumbrándose a la mudanza.

Orestes y Áncash

P.A. ¿Qué propondría para que Áncash pueda aprovechar sus recursos y se desarrolle?

O.C. Como dijo Raimondi, estamos sentados en un banco de oro y no lo aprovechamos como debe ser, yo mismo no aproveché el talento de mi madre que como costurera confeccionaba prendas muy valoradas por la gente. Hoy me da pena Huaraz ya que no responde a la altura de lo que debiera ser una ciudad capital. Es que nos equivocamos al elegir a las autoridades, mis paisanos eligen a quien no deben. Tenemos recursos, agua, minería, turismo, en la UNASAM hay gente muy capaz pero creo que falta que sean motivados.

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